16.8.24

Humanismo Cristiano. ¿Lo sacamos del cajón del olvido?


El Humanismo Cristiano o la Democracia Cristiana (que no es lo mismo) llevan muchos años entre todos nosotros en España, desde posiciones críticas con el poder y trabajando por mejorar la convivencia, muchas veces de forma callada.

Entiendo que como en mi caso, sea complejo de comprender que se puede ser Cristiano y no practicar religiones, simplemente porque no se cree en ninguna de las jerarquías. Pero está muy extendido esto en España. Más que en otros países del mundo, creo.

Y al revés. Es posible creerse Cristiano… y si volviera Cristo, los correría a gorrazos.

En los finales años 60 y principios de los 70, con los finales de la Dictadura; el Cristianismo de Base, el que se llamaba Cristianismo Obrero, tuvo una importancia tremenda en dignificar —sin democracia en España— la vida de los trabajadores. No hablo del nacimiento de ningún sindicato para no mezclar, pero ahí lo dejo como pista.

Y son 60 años después, cuando todavía sorprende que Salvador Illa hable de Humanismo Cristiano al tomar posesión de su cargo de Presidente de Cataluña. 

Nos asombraría saber cuantos Cristianos Humanistas han estado dentro de la política de izquierdas, al igual que no nos sorprende nada intuir que hay muchos cristianos de diversos grupos dentro de las políticas de derechas.

No es que la política esté llena de cristianos que no se entienden entre ellos, que también, sino que simplemente interpretan de muy distinta forma de qué forma se puede hacer funcionar las sociedades. Y cuando te importan las sociedad, uno de los caminos es entrar en política.

En la religión islámica sucede algo similar, también odios y zancadillas. Y entre los judíos también. Pero habría aquí que hacer una pequeña reflexión, y digo pequeña por ser imposible llegar a conclusiones fáciles.

¿Qué es ser de izquierdas o de derechas? 

¿Se puede ser cristiano y no practicar? 

Realmente los cristianos que no practicamos, simplemente lo que no practicamos es lo que nos manda una jerarquía cuando menos curiosa. Es posible que muchos de nosotros sí intentamos practicar las filosofías de Cristo. Cristianismo en la que se incluyen decenas de religiones diversas entre la que está la católica, que es la más fácil y tal vez por ello, la mejor.

¿Es una religión o es una filosofía el cristianismo, una forma de entender la vida? 

Pues aquí ya no tengo dudas aunque sé que todo se mezcla bastante. Para mí es una filosofía, una manera de ser, de entender, de creer el papel qu tenemos por estar aquí. Muchas veces lo de menos sería podernos responder quien nos ha dejado aquí, pues todavía no lo entendemos bien.

La política necesita tener una filosofía que la mantenga dentro de un marco. No es nada fácil innovar en política y lo podemos ver si repasamos a los clásicos de los últimos más de 2.000 años. Que Salvador Illa advierta de en qué posición filosófica está, el Humanismo Cristiano, es un detalle pues muchos hay que se callan de qué ideas beben.

Si, hay otros Humanismos, desde el Secular al Marxista, desde el Existencialista hasta el que ahora llamaríamos Neo-Humanismo. Pero ninguno es tan antiguo como el Cristiano y todos ellos buscan los intereses de las personas potenciando sus posibilidades para ser mejores. Y todos beben de una filosofía muy similar, con algunos espacios diferenciadores, que a veces no son pequeños.

Ni todos los Cristianos son Humanistas, ni todos los Humanistas son Cristianos.

Cómo crear nuevos productos o servicios



Una de las necesidades de todas las empresas es la de crecer en nuevos servicios y en mejores productos. Nuestra competencia lo hace y nuestros clientes nos lo demandan. O bien, lo tenemos que ofertar para no perder posición. Adaptarse a los tiempos es cuidar y sembrar hacia el futuro.

Y es además el método más fácil y rápido de demostrar al mercado que estamos evolucionando, investigando, innovando, creciendo. 

Pero lanzar un nuevo producto o servicio es un reto y un riesgo. Así que debemos tener en cuenta algunos factores mínimos para equivocarnos las menos veces posibles. 

Es una inversión y hay que rentabilizarla sobre todo a costa de intentar no equivocarnos.

Las necesidades de las personas, de los consumidores, son siempre básicas, conocidas y están tasadas. 

Observa qué están haciendo tus competidores, fíjate qué no ofreces tu, y aprende a rentabilizar los cambios necesarios. 

Antes se ofrecía mucho salmón puesto en un plato, ahora se ofrece poco salmón pero bien diseñado y emplatado, lleno de acompañantes más baratos. Es un ejemplo.

La seguridad, el placer, la soledad, los deseos de mejora, el ocio, la salud y el deporte, la cultura asimétrica, son elementos que todas las personas abrazan como deseables de mejora. 

Siempre estaríamos dispuestos a pagar por aquellas necesidades que nos mejoran la calidad de vida, si su precio es acorde con lo que se ofrece.

Mejor Servicio = Precio Admisible

Otro punto importante es diseñar nuevos productos o servicios que ayuden a varias personas a la vez, y sin duda a todas las personas posibles, con independencia de sus edades o tipo de formación. 

Productos o servicios que cubran huecos que actualmente están mal cubiertos y que sirvan para satisfacer a personas en concreto.

Pero no caigamos en el clásico error de sacar productos o servicios que ya estén saturados, y que no aportan nada que no sea un precio bajo. Es pan para hoy, simplemente. 

Hoy es necesario crear productos sostenibles, que sean positivos para los consumidores, que produzcan felicidad en el corto plazo y nunca infelicidad en el largo. 

El entorno soporta lo que ya tenemos, pero no asumirá nuevos productos y servicios que no traten estos aspectos de forma contundente. 

Los nuevos lanzamientos tienen que estar pensados con los criterios de consumo responsable que existen hoy en día. 

Sobre todo si queremos que sobrevivan en el tiempo.

Nadie dijo que fuera a ser sencillo ampliar los servicios, pero quien no arriesga se juega decrecer.