25.3.23

Rusia quiere utilizar armas atómicas tácticas

Estamos en tiempos críticos en cuanto al peligro de que nos vayamos jodiendo los unos a los otros. Ahora Putin dice que ha llegado a un acuerdo con Bielorrusia para desplegar desde su territorio armas tácticas nucleares, que uno se puede preguntar de entrada para qué quiere meter a otro país en ese tinglado, y lo entiende como una presión más.

Cierto es también que la OTAN o los EE.UU. tienen este tipo de armas desplegadas en por ejemplo Alemania, lo que nos indica que tampoco es que Rusia haga unilateralmente algo tremendamente peligroso.

Ahora hay que esperar la respuesta de los EE.UU. y de la OTAN o la UE, que será fácil de adivinar. Advertirán que en cuanto esto se produzca y lo sabrán enseguida, ellos dotarán de armas tácticas nucleares a Ucrania.

Las armas tácticas nucleares son armas de pequeños alcance pero capaces de destruir una ciudad mediana o al menos un barrio entero. Un paso tremendamente peligroso para el siguiente avance en la destrucción sin medida.

Nadie sabe en donde está el límite de las decisiones políticas y bélicas, unas llevan a las otras. ¿Alguien se acuerda ya…, del motivo por el que empezó la invasión de Rusia a Ucrania?

Hoy cualquier intento de China por buscar la paz radica a lo sumo por volver a la casilla de salida, pero mientras tanto hemos matados a miles y miles de personas inocentes. Hemos destrozado ciudades y la sociedad de unas juventudes que ya entienden a la violencia como una herramienta social más. 

21.3.23

Una moción de censura contra la democracia


La Moción de Censura de Tamames contra el actual momento político y social de España es mucho más que un esperpento que ataca la democracia en España. Es mucho más que un error democrático que estamos soportando con mezcla de dolor y cinismo. 

No es aunque se diga, una Moción de Censura más de VOX contra la izquierda en España. No, creo que no deberíamos ser tan tontos. Es mucho más. Y eso es lo penoso.

No han utilizado a la figura de un excomunista por casualidad. Tampoco es casualidad que el líder del PP no haya querido asistir de alguna manera negociada. Nunca nada en política es casualidad.

Vamos camino de mal, del hundimiento por culpa de muchos, o mejor dicho, por culpa de que no hay casi nadie que diga que así no, que hay que defender lo que entre casi todos quieren tumbar, muchas veces sin darse cuenta.

No se trata de modernidad, de cambios inevitables. Muchas veces las reformas tienen que poseer su propio tempo, su cadencia, su asimilación. Hay que pulsar a la sociedad, pues si nos equivocamos, todo se puede hundir, como la historia nos repite de vez en cuando.

No me ha gustado nada lo acontecido, más como representación teatral que como acto democrático que sirviera para algo. Muchos no saben, no quieren recordar lo que era ver el Congreso o las Cortes, vestidas de azul o de caqui. 

Los colores no importan, pero el futuro sí. Y creer que está todo asentado es un claro error del que parece mentira, la izquierda en España parece no aprender. Muchas veces el mayor desprecio es precisamente no hacer ningún aprecio al tonto inútil y manipulado.