14.7.22

¿Qué son las criptomonedas? ¿Y su futuro?


Está llegando un mar de dudas a lo que se estaba anunciando desde hace unos buenos meses, las criptomonedas viven en un mundo paralelo, extraño, sin suficiente control, y su apariencia de gran negocio se basa en gran medida en un sistema piramidal muy conocido y descontrolado por los que deben vigilar esa limpieza de los procesos en donde se mueve mucho dinero.

Ahora toca recoger bártulos sobre todo si no somos expertos en mercados de inversiones, y hacernos una clara pregunta: ¿Por qué alguien mete sus ahorros en algo que no entiende y no puede controlar?

Los primeros, los fundadores y sus acompañantes de inicio…, han ganado mucho dinero. No hay duda. 

Pero como en todo, cuando alguien gana dinero es a costa de que alguien lo pierde, lo ha perdido o lo va a perder y no lo sabe.

Son productos financieros y de inversión ajenos al mercado habitual, con unos controles que dicen nuevos y además advierten de que son así para hacerlos más seguros. Pero siguen siendo opacos y a veces inentendibles.

Si una empresa de criptomonedas tiene unos activos moviéndose por los mercados de 10.000 millones convertidos en sus propias monedas, pero en realidad solo tiene 200 millones de activos que las sujeten en monedas habituales…, en cuando alguien deja de creer en las criptomonedas todo se hunde. 

Si se empiezan a vender y no hay nadie que compre, solo se pueden pagar o convertir en dinero oficial hasta 200 millones, el resto, pachín pachán, se pueden cambiar por otras criptomonedas, pero sin salir de ese mercado digital. 

Eso, o encontrar a compradores que quieren pagar mucho menos del valor nominal ante los riesgos. Sueles ser los "Últimos de Filipinas".

¿Qué es una criptomoneda? 

Pues un tipo de moneda digital que utiliza la criptografía para proporcionar un sistema de pagos seguro y sin controles de los Estados, de momento

Aunque las veas fotografiadas, no se poseen, no se compran físicamente, sino se compran sus valores en digital, ni hay recibos en papel, que por otra parte el papel tampoco garantiza nada.

Los billetes de euro o dólar que tenemos en la cartera también son virtuales, no se sujetan con la misma cantidad del dinero que hay en circulación. 

Pero en teoría es una moneda con controles estatales, con revisiones legales y escritas de lo que se puede hacer o no hacer. 

A nadie le vemos creando nuevas monedas cada semana y que en cuanto entran en los mercados son intercambiables con el resto de monedas cripto o de monedas de otros bancos centrales. 

Se calcula que hay en moneda en efectivo en todo el mundo unas siete veces el valor total del PIB mundial, tenemos en circulación, en billetes o en apuntes contables siete veces lo que produce el mundo en un año. 

Pero es que en criptomonedas se calcula que a fecha de hoy hay unas seis veces más que en billetes y apuntes contables en monedas conocidas y reconocidas.

Se calcula que hay en el mercado unos 10.000 tipos de criptomonedas diferentes. ¿Y eso? Pues es muy sencillo de entender. Cualquier criptomoneda se crea a 1 dólar de valor, paridad con el dólar. Y se deja en el mercado para ver cómo se mueve.

Enseguida que sale una nueva se quiere comprar casi con urgencia por parte de los que están inmersos en estos mercados financieros digitales. Saben que esa moneda que al cambio es 1 x 1, enseguida subirá mucho. 

Un Ethereum que en 2016 (cuando salió al mercado) valía 1, ahora vale 1.100 pero ha estado a 4.000. El que compró a 1 y vendió a 4.000 ha ganado 4.000 veces. El que compró a 3.000 y las quiere vender hoy perderá 3 veces lo invertido. Y estamos hablando de unos 130.000 millones de dólares en esta moneda. ¿Qué sucedería si petara del todo?

¿Quieres jugar a eso sin entender mucho y sin poder controlar nada?



13.7.22

¿Qué viene tras la política? ¿Quien lo inventará?


La política se basa y se mueve por cauces y modos similares a la vida habitual y normal. Por eso cualquier decisión en la política es también normal, dentro de la anormalidad de algunas de ellas. Las personas que se dedican a la política activa, las que cobran por ser políticos, son cada vez de "peor calidad" simplemente porque los "excelentes" han decidido cambiar de oficio.


En la última década al menos, estamos asistiendo a una auténtica caza al político, a una minusvaloración de todo lo que suena a política. Sin política no hay democracia, pero eso no lo entendemos bien como sociedad.


Y por otra parte hay una decepción en aumento hacia las decisiones de los políticos, auspiciadas por la baja calidad de los gestores a nivel político y por la excesiva crítica desaforada y sin presentar alternativas, de todos los que rodeamos a la política.


Abrazar la empresa privada desde puestos de la política sería el ejemplo mas habitual, menos ilegal, pero éticamente mas preocupante, para todos los que asistimos desde la grada de la sociedad a las dimisiones cuando vienen mal dadas, pues minusvalora el respeto a la política.


Golpear la política tiene un precio contra la democracia que no sabemos valorar, y que cuando nos presenten la factura ya no dará tiempo de rectificar. Pero los golpes a la política no solo los damos los ciudadanos de a pie, también los que siendo políticos se equivocan en los tiempos y en los modos.


Todos los que estamos dentro de la política somos seres humanos frágiles y llenos de mochilas. Como todos. Pero a veces hay que soportar el peso, y buscar el momento bueno para disimuladamente, cambiar de acera. Es un precio más de la política, a la que nadie nos obliga a entrar.


Los que tenemos más años de los que nos gustaría, sabemos que la política está ahora débil, que se van perdiendo personas en las dos últimas décadas que podrían ser líderes, y que esto sucede en todos los países, en todos los territorios, en todas las formaciones políticas. Tendríamos que preguntarnos el motivo.


Las personas son muy importantes para mantener levantado un edificio y cualquier empresa importante…, pero las organizaciones lo son más. 


Una persona se puede cambiar, una empresa o un partido político solo se puede abrir o cerrar.


Todas las organizaciones de cualquier tipo tienen que estar preparada para tener recambios, también para levantar la cabeza, soplarse el polvo acumulado y poner sonrisas a los problemas. Y esto ni es fácil ni lo dejan construir los que desde dentro en un momento dado deciden dejarlo todo, incluidos los escombros sin recoger.


Hace ya muchas décadas que nos dimos la oportunidad de podernos divorciar. Y no por eso se ha hundido el mundo. Pero es verdad que en casi todos los divorcios, los hijos son los que salen perdiendo.


Julio Puente