15.1.22

Es mala idea que se note quién son los esclavos


No es posible vivir ajeno a la política aunque casi nos hayan convencido de lo contrario. La política es gestión pública, es la que consigue que salga agua por el grifo o que se entierre a los muertos para limpiar las calles. No es posible vivir sin política, incluso es imposible vivir sin políticos, aunque lo deseable siempre es que vivamos rodeados de BUENOS políticos, algo que ahora parece imposible.

Así que nos han convencido algunos —que nunca dan la cara— que los políticos son unos imbéciles y unos ladrones, y que por eso hay que odiarlos. Que es una manera de ningunear una necesidad social, no sabemos bien para qué deseos, pues los que de verdad lo pretenden y los que caen en la trampa, todos ellos, no quieren ser políticos de dar la cara.

Es como si nos hubiéramos convencido todos de que sí, es posible vivir sin gestores, sin políticos, en un mundo anarquista de imberbes, esperando que todo funcione simplemente porque sí. 

Es curioso el valor que tienen los que nos engañan, sabiendo muy bien la manera de se puedan lograr sus objetivos, que a veces no saben bien hacia dónde les llevan.

Dicen que en tiempos de los romanos estos próceres inteligentes se pusieron a pensar en que sería bueno que los esclavos y libertos llevaran algún distintivo, alguna capa o zapatillas diferentes, para diferenciarlos de los ciudadanos libres. Diferenciar con claridad quién era de Clase Baja y quién de Clase Media o Clase Alta.

Parecía lógico, inteligente medida decían, pues había ya tantos esclavos y libertos que a veces algunos de ellos, los más listos, se hacían pasar en los mercados por ciudadanos libres como clientes y eso era un peligro. Marcarlos con una señal, una ropa, les parecía una buena idea.

Hasta que a algunos dirigentes de los libres les entró la razón. —No, es un error— se dijeron, si los señalamos con algo, ellos mismos verán que son tremendamente una mayoría, y se podría volver contra los dirigentes, los dueños de los esclavos. 

Se sublevarían y ganarían la libertad pues son muchos más y tienen mas fuerza.

Así que decidieron lo lógico. A los esclavos hay que mantenerlos como esclavos, pero sin que se note mucho, que entre ellos no sean capaces de medirse. Incluso sería bueno —se dijeron— que no todos los esclavos sean iguales, y que algunos de ellos se empiecen a creer que ya no son tan esclavos como los otros. 

Es malo, muy malo, que los pobres, los trabajadores se crean pobres y trabajadores. hay que convencerlos de que son Clase Media. Y sobre todo que hay otros que están mucho peor que ellos. Así todo funciona mucho mejor.

10.1.22

Expresiones y decires, flor de un día. Cosas viejunas


A vueltas hoy con la resiliencia, nos salen las siguientes expresiones a los crecidos en democracia ya talludos
. Intentaremos por la presente no darles ese sentido de diccionario sino poner un ejemplo concreto, no como se usan. A todas ellas debe añadirse este nuevo recurso estilístico también importado del inglés que enfatiza artículos y posesivos o cambia acentos, tan usado por los políticos…

Laaa resiliencia es tener paciencia y la relaciono con una goma de tirador que se estira y se encoge. Viniendo a significar una mezcla entre valor ante la pérdida y capacidad de levantarse. Sí tiene relación con recuperación pero no le veo tanto con transformación. Si la resiliencia se relaciona con la última, hay una mano económica de colaboracionistas con el virus que lo ven como mucho más que una oportunidad.

La sostenibilidad, a escala estatal, autonómica, de ciudad o de cada individuo, implica un planteamiento que pasa por alto: que no a todo el personal se le exige la devolución de deudas ni se les aplica intereses cuando piden créditos y que no devolver más que intereses solo depende del peso político, militar, económico o en información en pilladas a poderosos que tengas. No todo el valor es económico. Comentario idéntico para plan de ajuste.

La inmensa mayoría, expresión cuadrada de Rajoy. Amigo de reduplicar significantes y que usaba expresiones gallegas porque difícilmente en su caso se podría decir que eran riojanas. Porque las cosas son como son, no como a uno le gustaría que fueran… O sí…

Crispar desde Zapatero no lo dice nadie, menos en Barbastro cuando fríen hojas de borraja. Este político centró su imagen de bueno de centro con toques legislativos de político de mucha izquierda, adobando su discurso con acusaciones de elevar la crispación al resto. Vendiendo paciencia como activo político, cosa que también hizo su sucesor. Que la tierra solo pertenece al viento –en momento de burbuja inmobiliaria y constantes transformaciones catastrales-, de octava potencia mundial y, sobre todo, afirmar que la crisis era una falacia son otras de sus grandes aportaciones al idioma. Atentados contra los verbos copulativos…

Aznar, si recordáis, llegó al gobierno pactando con Puyol, hablando catalán en la intimidad y liberalizando todo el suelo no protegido. Seseñizando que es gerundio. Tenía aquel lenguaje agresivo que hoy exhiben ¿sus herederos políticos? En su boda le hubiera gustado parecer al segundo padrino, a De Niro. 

Del inventor de la sutil expresión hoy caída en desuso “masoquismo histórico”. Ferviente partidario de las oposiciones porque, afirmaba, en la vida con atajos no se llega. Es curioso que luego no lo aplicara con la familia política, a la que lanzaba al estrellato empresarial, o ya estaba antes. Que gastaba mucho la palabra “privatización” no es noticia.

Felipe González ¿se hacía más de centro de lo que era? ¿o es que estaba a la derecha pero mucho de Guerra e incluso de su primera mujer? Su florido verbo sevillano, que dicen los cronistas, asombraba cada tiempo rezumando pasión por Kant y Hegel, mediante el uso de adverbios de modo como “por ende”, “por consiguiente”… que a mí y otros nos marcaron. Huyó del casticismo oportunista de izquierdas, del “lo tienes claro” y “al loro” del más bien pellejo duro, alcalde Tierno Galván.

De esa misma época, podemos destacar el lenguaje directo e incluso de barrio de Labordeta en determinadas réplicas, que ha dejado impresión de poco poeta cuando dejaba de cantar; de Puyol y su copiada apropiación de Cataluña como sujeto mayestático (de él y su mujer, que eran nos, compartido con sus hijos que no pasaron la ITV); del genial Pepe Bono, campeón de varias olimpiadas de bienquedismo, que utilizaba para ETA y sus componentes la expresión “escoria social” y mucho el verbo “pintar” para descalificar la igualdad e importancia de cualquiera cuando le parecía que pintaba poco…

Podemos prometer y prometemos que no veremos a Felipe the Sixth decir que siente ningún orgullo ni satisfacción en estas fechas tan entrañables. Lo que no sabemos muy bien es qué dice, parece que aún le han robotizau más que el que hace loooos textos de Sánchez.

Vamos al cementerio de expresiones que solo ya mete Guayomin en alguna entradilla:

Tronco, de qué vas bitter Kas, efectiviwonder, leña al mono, alucinar pepinillos, lo tienes claro, kantidubi, el binomio kenivelmaribel-mepirovampiro, chachi, dar un voltio o dos a las cosas y lacagasteburtlancaster. Porque nanay de tu peluquín. A mí me gustaba por su culteranismo, no te enrolles Charlesboyer.

Los de los 90 hoy cuarentones y en bucle positivo, más vividores, usaron frasecicas de nula impresión a un millenial y ojo las uses en First Dates si te encajan alguien de 10 años menos tales como: me abro, verywellfandango, hastaluegolucas (y la inmortal revisión de Chiquito), dígamelon (que se quedó por Martes 13) o, sobre todo, la generalización de moda mazo. Pasada por el huevo y panko del gran Camilo Sesto.

La siguiente generación de millenials ya todo lo acorta, no usan giros barrocos sino que navegan directos al tweet. Han globalizado su ejpañol no castizo con rollos a lo influencer, LOL o mordor. Eso sí, pa todo cancelan o posturean, expresión que a mí me encanta por su amplitud casi total de abarcar cualquier ceremonia o momento familiar. También me gusta su utilización culta de random y serendipia, porque no todo es un mojón.

10.01 Luis Iribarren