16.10.17

Los teléfonos móviles utilizados como juguetes

La facilidad de las nuevas tecnologías y sus herramientas, las convierten en juguetes muy fáciles para niños muy pequeños, y se los entregamos para que se entretengan o simplemente para que no nos necesiten. Los niños quedan encantados con las imágenes en movimiento, los colores que cambian, los sonidos que salen de un trozo de plástico. La facilidad total de un entretenimiento pasivo.

¿Es positivo o negativo entregar a un niño una herramienta tan compleja?

Pues depende de su edad. Que los bebés utilicen como un juguete algo tan pasivo, que les puede provocar hiperactividad y nerviosismo, y que en realidad no sirve para aprender a relacionarse con otras personas o con su entorno, es un gran error. No es la edad.

Su adicción es el primero ejemplo que nos debe servir de señal de alarma. Si ya no somos capaces de controlar su uso, si nos lo pide con mucha frecuencia y es el juguete que más utiliza, estaremos en el punto de evitarlo.

En los primeros años, los niños deben jugar con todo, tocar y sentir con los cinco sentidos, y deben estar guiados en sus juegos y no abandonados ante una herramienta. Aunque sea lo más sencillo y útil para los padres.

Con los últimos estudios realizados se recomienda no utilizar los teléfonos móviles como juguetes para niños menores de 8 años. Y hasta los 12 años hay que tener un control familiar de su uso, para que se conviertan en herramientas útiles y no en juguetes pasivos que arrinconan a los niños.

Formación de calidad, para afrontar el futuro

Hay consenso entre todas las partes políticas y sociales que gobiernas los Estados, que sin suficiente formación los propios países, sus sociedades y economías, funcionan mal. Y coincidimos todos en que la formación debe ser de alta calidad, innovadora, constante y permanente en la vida laboral y vital, y que los métodos y el profesorado debe ser de alta calidad y muy motivado.

Y también afirmamos casi todos que para superar los retos de los nuevos tiempos, más tecnificados y donde el trabajo va a tener que competir contra las nuevas máquinas, hay que crear nuevas oportunidades laborales, que entiendan el futuro como un tiempo de cambios emocionantes pero a la vez como un ciclo nuevo donde tendremos que vivir con menos trabajo.

Pero estas teorías totalmente admitidas, se quedan en nada a la hora de plasmarlas en decisiones, en reflexiones incluso, que sirva para poner en valor la nueva formación, los nuevos tiempos económicos y laborales, las nuevas profesiones, las oportunidades de ser válidos desde actividades que hoy no podemos ni imaginar.

¿Cómo queremos que sea el mundo dentro de un par de décadas? De nuestras respuestas depende la construcción del futuro. Es falso que todo venga dado por inercia, pues eso demostraría que somos mucho más tontos de lo que parecemos. Somos capaces de modelar el futuro laboral, técnico, económico, productivo, consumista, formativo, organizativo. No estamos en manos de las máquinas, ellas no piensan excepto que las obliguemos a pensar.

Pero sí estamos en manos de los que nos quieren como esclavos del siglo XXI y aquí es donde reside el silencio y la manipulación o la dejadez. Controlan algunos poderes la formación de calidad, su tamaño y su extensión, para así poder controlar sus beneficios. Pero cada uno de nosotros somos capaces de escapar de esos caminos pre diseñados, actuando personalmente buscando esos caminos de formación de calidad, saliendo de los caminos que nos prediseñan.