12.8.15

Los 17 objetivos del mundo para el año 2030

El mundo mundial, el de todos nosotros, se ha marcado 17 objetivos para el año 2030 en una reunión de este mes de agosto, en Naciones Unidas y con la firma de 193 países. No está mal como papel mojado, como lista de intenciones. Pero luego todos sabemos que cada uno se fue a su casa y ni se lo contaron a sus sociedades.

¿Alguien en España nos ha dicho algo de estas 17 objetivos para el 2030? -

 Eliminación de la pobreza extrema. Que nadie tenga que vivir con menos de 1,25 dólares al día.
 Eliminar el hambre en el mundo. En la actualidad hay 800.000.000 de personas que lo sufren. Sí, 800 millones pasan hambre, lo que además nos lleva a la triste realidad. Ya hay comida para estas personas en el año 2015. Pero ellos no la tienen.
 Asegurar la salud.
 Aumentar la calidad de la educación. Todos los niños deben ir a la escuela todos los días laborables de la semana.
 Igualdad de derechos de género. Algo que nos parece tan básico, pues parte de los problemas generales son por esta disfunción en el reparto de poderes según el sexo.
 Agua potable y desagües de agua sucias para todos
 Energía que podamos sostener en un mundo cada vez más débil
 Trabajos de calidad y crecimiento económico. Creación de 600 millones de puestos de trabajo en los próximos 5 años.
 Infraestructuras básicas para los países más pobres
 Reducir las desigualdades sociales
 Aumentar las ciudades sostenibles, el urbanismo de calidad social y humana
 Tener entre todos un consumo más responsable
 Luchar contra el cambio climático, detener el aumento de las emisiones de gases invernadero
 Defender los mares y pelear contra la contaminación y su degradación
 Proteger los diversos ecosistemas terrestres
 Si quieres PAZ, trabaja más por la justicia
 Aumentar el poder global de las instituciones mundiales, para trabajar más y mejor por objetivos comunes

La escuela pública está herida. Y es grave

En los primeros años 80, los que teníamos niños pequeños y creíamos en la escuela pública, creíamos que a los padres se nos iba a tener en cuenta, simplemente porque íbamos a presionar junto a los profesores para lograr más calidad, más presupuesto, más cuidado y atención en la educación desde los poderes políticos.

Eran tiempos de ilusión política, de grandes cambios, de ministros que sí creían en la diferenciación entre escuela pública y concertada y sabían del enorme barullo y chollo que tenían algunas fuerzas de presión social con la educación como estandarte.

Los padres nos apuntábamos a las APA, algunos las dirigíamos, entrábamos en los primeros Consejos de Dirección que luego se fueron transformando en Consejos Escolares para tras ello descafeinarlos, y sobre todo nos empapábamos de todo lo que fueran sistemas educativos diferentes a los que nosotros tuvimos que tragar en los años 70.

Como siempre, las familias se implicaban mucho en los preescolares, seguían con fuerza —entonces muy potente, ahora mucho más menguada— durante la EGB o los cursos de Primaria, para decaer la implicación en cuanto se entraba en la Secundaria. Podría hablaros de escuelas, de sistemas, de implicación, de colaboración, de peleas políticas para hacer colegios nuevos (y lograrlos) o de batallas para acotar religión u otras materias con muy diversos valores. Sin duda podría hablaros de la clara diferenciación que ya entonces había entre profesores MUY implicados y profesores vagos.

Pero no, sólo quiero señalar un síntoma. La educación pública está herida grave. Nos están ganando la batalla los carcas y las confesiones religiosas. La están perdiendo nuestros hijos y ya nietos que ven cómo se juega con la educación como arma política. Excesivos cambios legales, nada de aumento de calidad, poca implicación de todos y todas, separación de los modelos europeos, etc. Sniff!