6.8.14

La excelencia como camino del éxito, si se ha sido ético y honrado

Solo las personas de gran éxito son capaces de marcarnos el futuro, de dejarnos frases que se harán célebres, de pasar a la historia en más campos de los que en realidad les ha llevado al respeto y a la celebridad.

Si un gran músico o un investigador nos hablan de la filosofía social, sus frases quedarán entre nosotros como verdades añadidas a nuestra cultura, pero es muy posible que otras personas sin su misma fama puedan tener opiniones más claras o más novedosas. La falta de respeto y reconocimiento social les llevara a que sus frases nunca sean atendidas.

De esto se desprende que antes de crear cátedra debes ser respetado en algo, tener éxito en alguna actividad, pues a partir de este reconocimiento, te vendrán fácilmente añadidos otros muchos. Demuestra que eres muy bueno en algunas actividades, y conseguirás ser bueno en muchas otras. No es correcto esto, pero inevitablemente es así.

La excelencia es el camino que nos lleva a la meta, pero aquella excelencia que esté llena de ética, de aprendizaje, de esfuerzo, de ganas personales por alcanzarla con el debido respeto a todas las normas. Pues una vez alcanzada la excelencia serás mirado con detalle, antes de conseguir el respeto que da el éxito. No todos los que llegan a la meta del éxito consiguen el respeto social, y algunos lo pierden cuando nos enteramos de las tretas que han empleado para llegar o para mantenerse.

Para ser respetado, casi siempre, hay que trabajar duro en intentar la excelencia en tus labores.

5.8.14

Los españoles somos raros a la hora de decidir qué comprar

Los españoles somos raros a la hora de decidir, de comprar, de creer. Con el sondeo del CIS de este mes de julio 2014 vamos locos sacando a Podemos como si fuera una virgen de la lluvia. Lo curioso es que Podemos está sin hacer, es como una masa de panadero que tiene que fermentar y pasar por el horno. Pero sin ver su forma y menos su sabor ya lo estamos comprando en colas de círculos. Por otra parte valoramos con un 2,3 a Rajoy pero le aumentamos las posibilidades de votarlo, en un sin vivir de la ilógica. Reconocemos que es malo gobernando, pero no gusta que repita. Como masoquismo pero en plan sondeo de verano. Por otra parte el PSOE baja más y más pero nos avisa con descaro que no sirve, que las preguntas fueron antes de elegir a Pedro Sánchez y es cierto. ¿Pero lo españoles han visto alguna mejoría socialista desde que está Pedro, el chico de la sonrisa de plástico?
Los de IU siguen metiéndose con Podemos como si fueran sus enemigos, y UPyD está anonadada con su frenazo con marcha atrás.
-¿Qué hemos hecho nosotros mal, si no hacemos nada?-  se preguntan en UPyD. Y es verdad, todavía no hacen pero ya les castigan.
No hay donde elegir que sea válido, debemos pensar los españoles para comportarnos así, pero los que deben tomar medidas están que no se enteran. Si yo hubiera sacado un 2,3 en mi elección para Presidente de mi escalera, dimito en el acto. Pablo está que le tiemblan las canillas buscando a futuros ministros, mientras Pedro repasa su hemeroteca para ver cuantas veces ha dicho NO a trabajar juntos el PP y el PSOE.