21.6.12

Manifestemos nuestras ideas por la Unidad de la Izquierda


Van surgiendo cada vez más, movimientos políticos y sociales que reclamamos una unidad de la izquierda para ofrecer alternativas más creíbles y válidas a la actual situación política.

No hablamos tanto de economía o de momento complejos en la economía, sino del temor a que todo esté afectando a la política y a la desafección de la sociedad, de la que gran parte de la culpa la tenemos desde la izquierda.

Se necesita trabajar más, abandonar viejas rencillas, odios escondidos y empezar a trabajar por la sociedad desde la política. Más. Y la UNIDAD es casi imprescindible. No se trata de fusiones, de absorciones, de la desaparición de siglas, de incluso una unidad global, se trata de trabajar en principio por la sociedad desde más unidad. Y puede que no con todos. Pero hay que dar los primeros pasos. Os dejo el texto del Manifiesto por la Unidad de la Izquierda que ahora está circulando por internet.

MANIFIESTO POR LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA

En medio de la crisis más profunda del capitalismo, que destruye Empleo y Derechos, cuyos efectos venimos sufriendo la gran mayoría de ciudadanos, es preciso frenar a los poderes económicos y extender los Derechos Humanos a toda la ciudadanía, con especial atención a los más vulnerables.
Manifestamos una profunda alarma ante las medidas que se están aplicando frente a la crisis económica, que lejos de contribuir a su superación bajo parámetros de igualdad y reparto más equitativo de la riqueza, están provocando recortes de derechos sociales y laborales.
Pareciera que el objetivo oculto de la crisis es crear un shock social que agarrote a la ciudadanía, un miedo que paralice, una sociedad sumisa para acabar con las conquistas sociales del siglo XX y llevarnos al XIX.
Somos conscientes de que los grandes actores del Mercado están saqueando las arcas públicas y llevándonos a la catástrofe. Desahucian a quien no puede pagar la hipoteca de su casa, mientras rescatan a los que han especulado con el dinero de todas y todos. Quieren hacernos creer que es cuestionable el Estado de Bienestar, y que sin embargo el capitalismo debe permanecer.
¿Hará falta una catástrofe sin paliativos para que haya alguna acción política real que vaya más allá de los rescates a los bancos?  Con esa catástrofe acercándose, desmovilizados y desunidos, pareciera que aún tenemos mucho que perder.
Hemos de unirnos para ofrecer razones en pro de esa movilización, para darle un sentido, para dotarle de un por qué, para negarnos a aceptar esta realidad como destino, como una penitencia inevitable. Mejor contemplarla como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a rebelarnos. El miedo no debe ser más fuerte que los Derechos Humanos, más fuerte que el altruismo, ni más fuerte que la verdad.
Contra la división crónica de la izquierda y todo el movimiento sindical, hace falta una izquierda social fuerte, más unida que nunca. Es el tiempo de trenzar alianzas de lucha, destacando lo que nos une frente a lo que nos separa. Frente al cataclismo tiene que haber un lugar para la esperanza. Podemos salir de esta crisis, pero será con nuestras propias fuerzas, con la pedagogía y la creatividad del esfuerzo compartido. Nada haremos si permanecemos desunidos. Ese es el reto diferencial que debemos poner en marcha.
Después vendrá un catálogo de alternativas irrenunciables elaborado de manera colectiva, a favor de que la gente conserve sus derechos, la sanidad, la educación, sus viviendas, el reparto del trabajo; de que mantengamos las conquistas sociales que tanto esfuerzo costaron. Pero antes de nada debemos propiciar esta honesta Convocatoria. Hay otra manera de vivir.

¿Qué vendrá cuando entre todos hayamos acabado con la política?

No hay posibilidad de que la izquierda se acerque entre ella misma, fraccionada y rota en diversos espacios ligeramente diferentes, pero con personalismos que imposibilitan los acercamientos. Han sido muchos años de peleas por los mismos segmentos sociales, por las mismas ideas, por proyectos parecidos, que procuraban diferenciar del contrario electoral a costa muchas veces de enfrentamientos absurdos.
La competencia real de la izquierda es la propia izquierda, en una visión miope de lo que la sociedad necesita y reclama. SOLUCIONES. Cuando entre líderes de izquierda se habla, se mira más “con quien se habla” que “de qué se habla”. Así es imposible avanzar en sinergias, lograr acercamientos, intentar soluciones.
Debería existir una debacle social mayor todavía que la actual para que surgieran intentos reales de acercamiento.
En el camino se han quedado muchas personas que han trabajado en organizaciones de izquierda y que se han asqueado por diversos motivos. No se atisba ni un solo intento serio por recuperar a todas esas personas que en un momento, decidieron abandonar el trabajo activo en política. Son simplemente (como si fueran) un estorbo para los que actualmente ordenan y gestionan la política progresista. Suelen ser personas muy críticas y eso es un pasivo negativo en la forma de gestionar las organizaciones por personas que en muchos casos dirigen más sus puestos de trabajo que sus ideologías.
Hay ligeros intentos de mesas de trabajo, parciales y con poca continuidad. Con leves contenidos y más para cubrir sobre el papel necesidades impuestas o ya acordadas, que para avanzar en nuevas soluciones.
La izquierda es incapaz ce acercarse, pero la derecha que asiste desde la ventana, se frota la mano, mientras la sociedad deja de creer. ¿Qué vendrá cuando entre todos hayamos acabado con la política?