7.8.09

Cuidamos muy poco la democracia

En las últimas semanas estoy teniendo la oportunidad (o no) de encontrarme con personas que odian la politica y los políticos. Incluso desde gentes con claras ideas políticas…

…que entre las que pregonan, están las que todos los políticos son unos… (pongan ustedes el insulto que les plazca).
Ya aquí lo hemos hablado en alguna otra ocasión. Es un problema social del que tenemos gran parte de culpa los que por poco que sea, dedicamos nuestros tiempos a la política.
Algo se está haciendo muy mal para que la sociedad en una España que sólo lleva poco más de 30 años de democracia (una generación), hable tan mal del sistema. O bien los poderes fácticos que añoran viejos tiempo están haciendo una excelente labor de zapa y derribo o bien es que somos tontos de capirote.
No es posible avanzar si seguimos odiando a los que nos gobiernas, es imposible pregonar lo mal que funciona un sistema, sin que este sufra y se rompa.
No es entendible que se siga por la senda de la queja constante sin plantar cara, no sirva más que para desencantar y hacer daño inutil. Si el sistema no gusta, hay que derribarlo o cambiarlo desde dentro, pero nunca estar en una queja constante, porque serán otros los que se aprovecharán de esa sensación de muchos, para erigirse en salvadores de patrias.
Sólo la democracia permite cambiar un sistema de gobierno desde la paz.
Sin duda España es un territorio complicado de gobernar, y con las generaciones que lo van llenando, no cambia nada de su camino histórico. O aprendemos a trabajar desde los sistemas para conseguir cambiarlos, o nos volverán a enseñar a hostias, como hay que cambiar los sistemas democráticos por otros que algunos consideran mejores. Mejores para ellos.

5.8.09

El joyero Felipe González. Presidente y prejubilado. ¿Qué hacemos a partir de los 50?

No es nueva la afición u oficio del Presidente Felipe por crear joyas, que por cierto tienen bastante éxito en España pero más en algunos países iberoamericanos.
Pero no voy a hablar directamente de su afición por las piedras y los restos de ramitas con los que trabaja, sino de lo desaprovechados que tenemos en este santo país a los cincuentones y sesentones que ya no ocupan puestos de trabajo constante. Tanto Presidentes como prejubilados varios, oficiales u oficinistas, que son abandonados por sus empresas en lo mejor de sus vidas productivas, por diferentes motivos.
Profesionales con suficiente experiencia que no es la sociedad capaz de “reciclar” con una formación continua de calidad, en donde además de enseñar nuevas tecnologías se logre la implicación de los protagonistas en nuevas ganas de trabajar, de seguir construyendo con sus ideas y experiencias nuevos proyectos. Muchos de nosotros empezamos a trabajar a la edad de 14 años, llevamos más de 40 trabajando y estamos “quemados” lo que no nos debe impedir buscar nuevas posibilidades laborales, retribuidas o no, mucho o poco, pero que nos sigan dando motivo de implicación, de ganas por aprender y enseñar, de producir, de comprometernos en proyectos solidarios, de sentirnos útiles a la vez que con capacidad para seguir teniendo un sueldo justo y suficiente.
Con esta crisis seremos todavía más, los y las trabajadores mayores de 50 años, que terminemos en el paro, abandonados y parados. Pero lo peor, es que estaremos también parados para la sociedad. Parados mentales. Deprimidos totales. Incapaces de seguir creando.
Nos tendremos que hacer joyeros, ya que no podremos ser Presidentes.