6.8.06

Hay amigos, conocidos y saludables

No es ningún secreto que quien tiene un amigo de verdad tiene un tesoro, pero los amigos no se mantienen solos como tampoco las buenas plantas de jardín. Hay que mimarlos como el amor de la pareja, hay que cuidarlos desde incluso la distancia, hay que darles aire para que respiren y una cierta separación para que no se asfixie la relación.

Las amistades son tan necesarias que cuando falta alguna por motivos inevitables, hay que intentar buscar otra para que la sustituya, labor esta complicada pero inevitable.

Un cambio de domicilio, una sustitución en la pareja estable, un cambio de trabajo, pueden ser motivos por los que ciertas amistades se distancien. Hay que procurar mantener vivas las relaciones y crear nuevas en los nuevos lugares de vida.

Y recuerde siempre que hay amigos, conocidos y saludables. No los confunda.

1.8.06

¿Ustedes tienen pueblo? Qué suerte

Yo no he tenido nunca pueblo mío, y eso es una pérdida mental importante, se lo aseguro. Mi padre tenía y de pequeños nos llevaba a veranear cuando los meses de fiesta escolar lo permitían. Aquellos contactos con las gallinas, con los cerdos y el burro, aquellos viajes en remolque a segar o a trillar y aquellas meriendas en el campo no se olvidan jamás. Era otro mundo lleno de otra vida.

Aquel ir a pescar cangrejos, perdernos por el soto escuchando los ruidos de los zorros o empezar a entender las diferentes hierbas que da el campo, es una escuela de vida increible.

Los pueblos se están quedando vacíos, incluso en silencio diría, y con ellos perdemos una manera de vivir, de entender los tempos de las cosas que nunca más sabremos recuperar. Vacíos sobre todo de actividad natural, aunque los fines de semana se llenen de personas que quieren descansar o cambiar.

Aquellos sabores y olores, aquellos frescos a la caída del sol con olor a hierba o aquellos crepitares de las ramas en la hoguera mientras esperaban las sardinas, quietas ellas porque ya no se enteraban y las bocas se llenaba de vino clarete en porrón…, no se repitan tanto, porque no hemos sabido elegir bien.

¿Recodáis el sabor del chorizo de olla o del cocido con bola o de los torreznos bien fritos y crujientes? ¡Qué suerte tenéis, puñeteros, si todavía podéis vivir algunos momentos así!