Ya tenemos todo preparado mentalmente para comprar el Kit de Supervivencia. Nos están convirtiendo en adultos a base de no tener o de no recibir ni puta idea en positivo. Pero bueno, lo aceptaremos.
No tenemos ni se le espera, información suficiente de los motivos que van llevando a los que quieren gobernar, a indicarnos que tenemos que comprar latas de garbanzos y guardarlas en casa. ¿Sólo para tres días? Ya salen anuncios ofreciendo radio con manivela. Jodo.
A los suecos les han mandado —como ya he dejado en otra anterior entrada— hasta los toques de las sirenas para que no haya confusión. Antes las campanas sonaban a misa, a muertos o a celebración. Ahora es otra cosa.
Las guerras son inevitables, es la historia aunque no nos guste. Cada día estamos más cerca de la próxima, es estadística, son datos lógicos, sentido común. Y también es sentido común que se empieza por el Kit de Supervivencia, y se termina con muchas más decisiones.
No supimos ver el COVID hasta que ya había matado a muchos. En todo el mundo. No supimos ver la invasión de Ucrania, hasta que a Putin le dio por joder. Y hubo reuniones suficientes incluso con aquellas mesas larguísimas para estar bien separados, los que parecían mandar.
Ahora nos sucederá igual. La Guerra Tecnológica no sabemos cómo será. Llevan algunos años intentando meterse en lo que parece nuestro, pero que simplemente lo hemos comprado. Saben entrar en las tecnologías y joderlas. Entran en nuestros grandes ordenadores y a veces lo notamos.
Prepararnos en Seguridad es MUY necesario, pero hay que meditarlo bien y prepararse con urgencia y sin dar trompicones. Como todas las guerras van contra los civiles, hay que admitirlo y saberlo bien. Y para eso hay que tener buena información, y capacidad de resistencia pasiva. Y no tener miedo.
¿Cuando creamos modos diferentes de entendernos entre nosotros mismos, si lo que queremos es defendernos de los enemigos?
El otro día alguien hablaba de la tontería de tener 27 ejércitos sin un mando único. Parece de sentido común. Pero tranquilos, en los países, en casi todos, tenemos más de dos o tres tipos de policías que a veces se llevan bien entre ellas, o mal y revueltas. Sabemos de lo que hablamos, incluso en los peores años del terrorismo en España.
¿Tenemos al enemigo muy lejos o excesivamente cerca?