25.2.25

Yo creo que no me acuerdo. ¡¡Uff!!


Cuando se tiene la responsabilidad de ser el Presidente de la Comunidad de Valencia o de una empresa de retales con dos trabajadores…, si la cagas en tus decisiones, hay que salir a dar la cara y reconocer tus errores y tus éxitos. 

Una persona que tiene mando o poder, sabe que eso tiene sus ventajas y sus riesgos. Y lo sabe desde el primer día. Y tiene que asumir con lógica valentía que la ha pifiado. No sucede nada, pues le están escuchando sus familiares, y hacer el ridículo es el peor de los fracasos.

Lo que está aconteciendo en Valencia con ese misterio de horas, desapariciones, secretos y cambiazos de hora, da para varias películas de humor, pero de humor negro y muy serio.

No hay derecho que los españoles recibamos algunas respuestas que me sonrojan a mi, y en cambio hacen sonreír a los protagonistas. 

Todo lo que nos vaya a suceder, nos lo estamos mereciendo, por simplones y silenciosos. Tenemos unas tragaderas como camiones de basura.

Leo también ahora que el señor Ábalos, super ministro del Gobierno de España y ante preguntas del Juez del Supremo, sobre si estaba o no en un piso con señoritas que podrían ser prostitutas, ha respondido un: "Yo creo que no me acuerdo". 

¡¡Uff!!

Todo ha sucedido el mismo 25 de febrero de 2025… es mucho… no sé si seré capaz de aguantar tanta tontería.

Que me traten como idiota por el simple hecho de ser ciudadano me jode mucho. Y eso mismo piensan —cada vez más— una inmensa mayoría de ciudadanos. De todas las ideologías. Y por eso crecen los extremismos idiotas que aplauden a Putin o a Donald.

Cuidado con lo que tenemos que soportar; que todo tiene un límite, y nadie sabe en donde está la raya en donde se corta la barandilla que sujeta la democracia, que algunos utilizan como un juguete.