
Pero en este país, de los pocos que conozco, somos muy dados a manejar la espada y atacar o defendernos, pero el caso es hacer sangre para que el pueblo aplauda.
¿Pedirán las orejas y el rabo del torero o se conformarán con hacer el ridículo?
Se puede ser de un partido político, disentir en algunos temas pero respetar las ideas y no pasarse ni los unos ni los otros. el silencio a veces es un buen acompañante.