19.2.26

En el Congreso nunca se debe insultar


La imagen podría mostrarnos a cualquiera de nosotros. Es la cara de imbéciles que se nos queda ante los espectáculos de la política insultadora, practicada en el máximo lugar de la democracia en España. El Congreso de los Diputados.

Es brutal asistir desde la televisión a lo que parece una obra de teatro de humor y guerra, mientras nadie sabe pararlo, y todos se entretienen entrenándola para hacerla más viral.  

Hay millones de ciudadanos que la aplauden, pero el sentido común nos dicta que es un error alimentar a estas bichas de actitudes peligrosas. Que sean muchos los que les gusta, no quiere decir que tengan razón, ni en un democracia cambian los factores.

Lleva muchos meses sin entender por qué el propio PSOE no sabe frenar este atado de cuerdas rotas. 

Creo —y desconozco en fino el Reglamento—, que bastaría con no responder en los mismos tonos, o incluso negarse a responder a las preguntas, si estas vuelan acompañadas de insultos.

No se trata de pedir silencio, no digo que deban permanecer callados los interlocutores que reciben los insultos, sino de responder con otros tonos, con otro tipo de respuestas, de asuntos, de realidades.

Contra el que grita, lo mejor es bajar el tono, cambiar el marco mental, y llevar a tu terreno todo el contenido de lo que se grita vomitando.

¿Eso sería saltarse los Controles al Ejecutivo? No, sería no responder a los insultos, a los tonos absurdos. Y en eso la Presidencia de la Cámara también tienen una labor que hacer, y que debería ser analizada con reflexión. 

¿Qué será lo siguiente? ¿Alguien está seguro de que ya no habrá "siguiente", contra unos o contra otros, gobiernen unos u otros?

¿Alguien duda de que si se hace lo mismo que ahora, pero al revés, cuando ellos gobiernen, los conservadores SÍ SABRÁN resolver estas aptitudes?

Julio Puente


17.2.26

El burka o el niqab es una barbaridad en el siglo XXI


Sobre la prohibición o no, del burka o el niqab en espacios públicos, es decir en la calle, yo, a diferencia de una gran parte de la izquierda lo tengo claro y a favor de su prohibición. Los socialistas de todo el espectro ideológico alegan que la propuesta presentada ahora en España por la derecha, choca con la libertad religiosa consagrada en la Constitución. Eso ya es un rizo tremendo y absurdo, por no decir falso.

Con los problemas que tiene España, hablar del burka o el niqab en España parece una pérdida de tiempo, y sobre, si es o no libertad el prohibirlo, y hay que recordar que eso no se sostiene por esas motivaciones. 

Llevar y usar burka o el niqab, es literalmente una falta de respeto a la mujer, aunque a ella le parezca bien, y hay muchas otras leyes en España que impiden que esa falta de dignidad se consienta.

¿Cuántos hombres has visto tú con burka o con el niqab en España? Ninguno. 

La ablación también se podría considerar por el mismo principio legal que es libertad religiosa, o el tener un harén. Hay muchos más ejemplos que no soportan una análisis de que prohibirlo atenta con la Constitución española. ¿Tenemos libertad garantizada? También la vivienda, el trabajo, y ya me callo.

Y no, en España no todo está permitido, ni tampoco muchas otras normas que se han ido perdiendo y eran ancestrales. A nadie se le exige venir a España, para obligar a tus mujeres a taparse las caras. Es de lógica que cuando una persona se cambia de país se tiene que acoger con las leyes del lugar de recepción. También si nosotros nos fuéramos a vivir a Afganistán tendríamos que cumplir una seria de normas, aunque no las entendiéramos o dijéramos que en nuestra cultura las normas son otras.

A la mujer, en ciertas culturas, la hemos ido llevando hacia espacios de culto religioso (para disimular) que amparan la desigualdad del hombre con respecto a la mujer, y a eso lo podemos llamar como nos apetezca, pero es de una tremenda desigualdad social que siempre marca a las mujeres. 

Rezan en otros espacios, tienen que vestir de otra manera, y no pueden hablar con ciertas personas. No hay que moverse mucho para detectarlo.

Y curiosamente nos vamos convenciendo todos de que eso es y tiene que ser así, protegido por la libertad de cada mujer. Mentira. Y si hay duda, un paseo por ciertos países que no quiero nombrar, nos sirve de ejemplo. 

La mujer se va liberalizando de ciertas ataduras, de forma lenta, y todos nosotros tenemos también que ayudar a esas lógicas sociales.

Es verdad además, que prohibir el burka o el niqab en la calle tiene otras connotaciones curiosas. ¿Se prohibirá la Semana Santa en España por los capirotes? 

¿Qué haremos con los motoristas y repartidores de moto que llevan unos cascos que les tapan la cabeza? 

¿No deberíamos prohibir también que la mujer vaya a uno o dos metros de su pareja masculina, cuando van en familia por la calle? 

¿O tal vez deberíamos obligar a las parejas de las mujeres que llevan burka o niqab, a que también ellos lo llevaran, para evitar la discriminación por sexo?

¿Todos los derechos (todos) que tenemos los ciudadanos españoles, en España…, se les permiten a las mujeres que llevan burka o niqab en España?