Hay poderes en España que están jugando a joder, a jodernos como dicen los libros de Historias de España y los españoles, a utilizar métodos no democráticos para volver al Poder como si lo hubieran perdido, que por cierto, en cuanto lo consigan, no desearán nunca más volver a perder de forma fácil, y eso hay que tenerlo en cuenta.
Hablaba hace solo dos días en estas páginas de lo que yo pensaba que podría hacer el PSOE o el Gobierno. Pero todo se queda antiguo, viejo en tan solo dos días. Las respuestas lógicas hoy tienen que ser diferentes.
Si te dan pataditas en el culo, puedes volverte y plantar iniciativas. Pero si te dan muchas patadas duras en los cataplines, la cosa cambia. Incluso aunque tengan razón para no estar contentos contigo.
En 1977, hace casi 50 años, yo tenía una muy buena amistad con un abogado entonces, Pedro López Arriba, castigado por ser de izquierdas, y que me decía que el poder principal está en la Justicia, que en España se haría lo que dijera la Justicia.
O dicho de otro modo, quien gobernara la Justicia, gobernaría España. Luego la vida lo llevó a la filosofía política, como ya se preveía. ¿Puede ser justa la Justicia si aspira a tener el Poder aunque sea disimulando?
Pedro López Arriba, un intelectual madrileño, me hablaba de muchas otras cosas más, pues eran los años en los que la Transición estaba sin construir. Y de aquellas tardes aprendí tanto, que me atreví a seguir aprendiendo. Éramos unos críos, aunque pareciéramos mayores. Él ya era abogado y yo fotograbador.
Todos hemos cambiado, y España mucho más. Pero sabía que nada iba a ser fácil, que lo más costoso de todo era mantener la libertad en una España en donde 25 años eran una barbaridad.
Han pasado casi 50 años de aquellas conversaciones de muchas semanas, no se han cumplido los 25 años de camino democrático, sino el doble, pero parece que ya toca jodernos otra vez y entre todos. Estamos condenados a matarnos.

