8.3.26

La Guerra en Irán y sus dudas



La situación bélica de Oriente Medio u Oriente Próximo se ha atascado. No ha logrado Trump sus objetivos inmediatos de colapsar el sistema en Irán y eso nos lleva a un escenario complejo. Más si en la próxima semana no se logra un cambio de paradigma en la situación bélica. 

Israel sabía perfectamente qué era Irán. Cómo era y sus fortalezas y debilidades. Tenía más que suficiente información de todo tipo para realizar unos análisis muy bien estructurados desde el plano militar y social. 

No es entendible un error, y hay que pensar en una decisión tomada o provocada, para buscar el colapso de Irán.

Aspirar a que un sistema colapse simplemente por que desaparezca el Líder Religioso era de poco adultos, por mucho que supiera que se podía acabar con sus líderes laterales. El Efecto Venezuela no ha servido en Irán, por varios motivos obvios. 

Militarmente se sabe bien, que contra un país de 90 millones de habitantes y del tamaño tan grande como Italia, Francia, España y Portugal juntos, es imposible doblegarlo solo con bombardeos, por muy cruentos que sean, es casi imposible que se rinda, si se sustenta además con una religión extremista. 

A partir de este punto quedan reflejadas varias salidas al conflicto y todas ellas son malas. Es imposible entrar con infantería y lo deberían saber todos los implicados. Irán no es Líbano, ni se le parece. Tampoco es Irak. 

El ejemplo de lo que sucedió en Afganistán puede servir, con tres veces menos tamaño que Irán, y la mitad de habitantes. Y allí tuvieron que salir los EEUU sin resolver el problema. ¿Por qué ahora se cae en un error similar en Irán?

La crisis económica que se produce a nivel mundial puede ser grave. Y afectará más a ciertos países que dependen de sus propias debilidades, hasta ahora cubiertas, como puede ser el caso de los países pequeños de la zona. Mezclar guerra del petroleo con falta de agua, agricultura con industria, inflación con pérdida de la economía que puede pinchar, es un riesgo importante.

Ni los EEUU ni Israel pueden frenar, y a su vez Irán tiene una capacidad de aguante muy alta, por sus constantes conflictos anteriores y su posición geográfica. Y a su vez hay países muy importantes que todavía no han querido hablar o no han querido tomar postura pública. 

No encaja bien la explicación de que no se quería que Irán tuviera la bomba atómica. Saben que no la tienen, que el enriquecimiento de uranio está a medio camino de ser convertido para usos militares. Había mucho espacio para la negociación. 

Pero en realidad el uso militar del armamento atómico tampoco garantiza un éxito. ¿Cuantas bombas atómicas podrían fabricar? Muy pocas. Y sin garantías. Otras países las tienen y no se actúa contra ellos.

Desgraciadamente, podemos ir a un conflicto que se puede contagiar y durar meses al menos.


Todavía no sabemos cómo. Pero el mundo cambiará

Se entró en un país americano y se secuestró a su presidente…, y no sucedió nada. Se destrozó Gaza y alguien planeó hacer una nueva Costa del Sol llena de hoteles de lujo para millonarios…, y nadie hizo nada. Se quiso humillar a Canadá, Dinamarca México o Colombia…, y casi nadie dijo nada. Se advierte ahora que a Cuba le quedan semanas, días, y nadie dice nada.

Se eterniza la guerra en Ucrania y nadie sabe resolver el problema mientras mueren los más jovenes y se destroza un país. 

Se explota (del verbo explotar o destrozar) todo Oriente con los ataques a Irán, y casi nadie es capaz de entender que estamos cambiando el mundo en cuestión de pocos años, de días incluso.

Cuando digo nadie, quiero decir casi nadie, y sin duda, nadie que haga de contrapoder contra la Guerra. 

No sabemos ni cuando ni cómo se saldrá del actual conflicto en Irán. Tampoco la solución final que se aplicará en Ucrania o en Gaza. 

No sabemos qué futuro tendrá Líbano o los países ricos del Golfo tras un proceso que los ha convertido en diana de las violencias, y por ello en dejar de ser un espacio de tranquilidad millonaria.

No sabemos de qué forma quedará el mundo cuando todo esto se haya normalizado, haya explotado o se haya quemado del todo. No sabemos qué final tendrá la suma de todos estos conflictos.

Sí sabemos quien está callado, en silencio, observando, sin intervenir, aunque no sabemos bien el motivo. 

La solución a los actuales momentos de 2026 no es la continuación de lo que vemos, no es el desgasta imposible, pues eso lleva al empobrecimiento de varias sociedades. 

Incluso en el caso de calmar la guerra, no sería posible la Paz duradera. A lo sumo otro frenazo en el tiempo, hasta la próxima vez.

No sabemos qué papel se quiere atribuir China, que estando callada no significa que no está jugando con sus piezas estratégicas, una vez que Rusia haya perdido a todos sus peones repartidos por el mundo.

Es pronto para saber, pero de lo que no hay duda, es de que en algún momento, sabremos de qué manera se transformará el mundo del Siglo XXI en este inicio del 2026.