¿Quién es realmente Donald Trump, quién Netanyahu? No son cruzados que reconquisten ni la isla de los barriles de Irán, no se plantean la gestión ulterior de la venganza chií. Van a pedir que Putin nos abra el grifo del gasoil a los que no vemos claro lo del coche eléctrico a cuarenta y dos grados subiendo Monrepós pero, vaya, que también se quema gas licuado para atender a tanto enchufe (del machihembrado y del otro).
Después está el neo líder mundial que a tanta población representa, caballero de la cada vez más triste figura, que nos ha sorprendido con un giro más de su personaje. El demagogo Sánchez se nos ha vuelto trágico, pasando por sofista. Y desafiando desde el quietismo al personaje que lidera al gendarme americano y su única industria competitiva (si no consideramos el desfase de costes misil-dro iraní), se ha apuntado a una versión de sí mismo hija de Gracián.
Ahora Pedro se ha comido al Jefe del Estado Borbón y aparece en el contexto internacional como un famélico, austero y firme de espíritu alcalde aristócrata de los pintados por el Greco, y ha conseguido laminar con su quietismo la huida sibarita hacia delante de sus pícaros conseguidores de Ferraz, no de sus ministros. Ha reemplazado a Felipe the King, como jefe de Estados –éste que tenemos plurinacional pero ampliado a los hispanoamericanos- y descuella por su discurso seco que ha anulado el de la oscarizada Yolanda.
Pareciera que le ha salido un sarpullido de pundonor, apelando a los principios generales del Derecho violados en caso de conveniencia por el comercial yanqui que coincide con el Islam de la yihad en que el derecho solo es una ley del talión, espirales de revanchas entre pueblos y a poner más para su OTAN en que maneja la plataforma de pago. Manda la fatalidad y la pasión, manda tapar vida privada y su chorboagenda, la siguiente será Cuba que para eso es de allí su ministro.
Retrate o pinte el artista las caras descompuestas, maceradas por el ron, de la primera noche de persecución de castristas de la manta de abajo o anticastristas en La Habana... los de Cubanacán deben estar suplicando clemencia del pozo de donde saben que no mana ese tipo de agua, a la desesperada, después de envenenar la suya…
La retórica siempre gana. Perdieron Platón, los superhombres de Nietzsche, el Concilio Vaticano II, gobiernan siempre los inmorales y la República, ni la segunda, es ideal.
España, antes de serlo, congregó hasta expulsarlas a las tres religiones del libro. Más que mezcladas, y como bien reflejan los mercados medievales, vivían en barrios diferenciados: la aljama judía, la medina morisca y la ciudad cristiana, en convivencia separada y cada una con su concepción de la autoridad moral de sus dirigentes. Apartados de los cargos públicos los judíos por decreto, reservados los mudéjares a oficios manuales como hoy.
En ocasiones, como con las expulsiones judías en la Baja Edad Media en la Corona de Aragón o la de los moriscos del siglo XVII para evitar conexiones con el turco, aquello fue un cafarnaum (batiburrillo) por no tomarse la adecuada política de Rodrigo Díaz de Vivar: en cuanto les conquistemos, los moriscos trabajarán para los nuevos titulares de la tierra.
Quinientos años después, el interior de Irán sufre en el altar sacrificial, está padeciendo una guerra civil con apariencia de exterior para que nazca cualquier otro gobierno fuerte estraperlista, incluso religioso, sin las capas ilustradas de la sociedad persa. Hecatombe, en griego sacrificar cien bueyes para calmar a los dioses, se está quedando pequeño como indicador del volumen del sacrificio.
Como en toda guerra, así nació la tragedia o se refleja en el cine de los licenciados tras la Segunda Guerra Mundial, guerras de Vietnam o Irak, los participantes de los ejércitos o clanes kurdos no sacrificados deberán encontrar nuevo trabajo como señores de la guerra en la siguiente que nos preparen para especular con el carburante.
Los aristócratas del valor seguirán siendo arbitrarios en cuanto que les den otra oportunidad, pues toda Europa recuerda –lo manifiesta la posición de Meloni- que la jubilación de los comandos especiales del ejército italiano fue la causa de su integración en los fascios, provocaron un caudillismo acrítico justiciero al que no le importa la gestión del día a día, cuyos componentes suspiran por el retorno de los hidalgos y vivir a la sopa boba.
Contra todo este proceso imparable, resurge el mesías quijote Sánchez como actor del heroísmo ascético, del no pasarán y la inacción, del no a la guerra. Hay una parte de la España central que ya se lo está valorando (o la gestión del buen alcalde de Soria, que es lo mismo…
Sánchez no necesita ser trepa, aguanta todas las emboscadas, se rodea de ministros funcionarios de alto valor gestor, no lo veremos en un consejo de administración de una petrolera… Es el actor poliédrico y buen sofista con sus mil asesores, y muchos muy buenos o taimados, que le matizan como un coro griego.
La atea pero ortodoxia Rusia, la Tercera Roma con estilo propio y patrimonio ingente, se carcajea a mandíbula batiente porque las guerras se dan porque las quiere Dios. Del río hasta el mar.
18.03 Luis Iribarren

