4.2.26

¿Quien quiere volver a los tiempos antiguos?


Ayer mismo escribía yo un artículo sobre la Inteligencia Artificial, el nuevo modelo de Agentes en IA y luego trabajé varias fotografías hechas en Oporto con diversas órdenes para lograr un determinado efecto.

Y me vino a la mente cuando de niño o hasta incluso los 12 años (1968), vivía en el verano, en el pueblo de mi padre, con mi abuela, sin agua corriente, sin WC y teniendo que acudir al corral o al campo, todos los días, según la edad y el sexo; y con muy poca corriente eléctrica en las calles, sin la posibilidad de que hubiera teléfono privado.

Darme cuenta de que en la gente de mi edad, casi 70 años, se han dado todos estos tremendos cambios a lo largo de una sola vida, es realmente además de curioso, sorprendente. 

No creo que haya existido una sola generación anterior en la historia de la Humanidad que haya visto tantos cambios.

Cuando en el pueblo de Soria de mi padre llegaba un coche, salían de las casas a verlo llegar, y esto no es broma. Hablo de 1961 por poner un ejemplo. Época en el que las mujeres (nunca los hombres) iban a lavar a la acequia y a rodillas, y en el bar del pueblo no entraban las mujeres, excepto las de "capital".

Tristemente vergonzoso, sobre todo ahora que algunos incluso dicen que en 1975 se vivía mejor. No han vivido en esos años.

Pero vuelvo a los cambios que los de mi generación hemos vivido. Tras todo el día en el tren en asientos de Tercera, en donde almorzábamos y comíamos, para ir desde Zaragoza a un pueblo de Soria cerca de Aranda de Duero, te venían a buscar a la estación con un carro que tiraba Jardinero para terminar de recorrer los 6 kilómetros que nos separaba la estación de la casa de mi abuela.

Un fiesta maravillosa para los niños, para mi hermano y yo, que íbamos montados en el carro con las maletas. No así los adultos que tenían que ir andando pues el burro no podía con el carro y las personas mayores subidas al mismo.

El agua corriente no existía y ya sé que lo he dicho. Se cogía agua de un pozo que había a unos 50 metros. En el pueblo a orillas del Duero había varios pozos, pero cerca teníamos alguna aldea que el agua era un bien tremendamente escaso, hasta casi un lujo.

Yo en mi actual vivienda tengo cuatro lugares desde donde sacar agua potable, siempre, y la que quiero. Incluso barata.

Cuando yo era niño mi padre, un inmigrante soriano que era considerado inmigrante en los trabajos de una gran empresa de Zaragoza, pues vino con 34 años a nuestra ciudad, trabajaba incluso los domingo por la mañana. Los sábados, efectivamente, todo el día.

Y ahora los hijos de aquel padre, tienen que escuchar en un debate electoral a un tonto con traje, decir que se vivía mejor en la España de hace 50 años. Es posible que él sí.

Yo, cuando con 8 años tenía que ir en invierno con una garrafa de cristal a buscar petróleo para la estufa, a guardar filas de más de una hora en días heladores en el barrio de la Magdalena, no vivía mejor que ahora. Mi hermano más pequeño tiritaba mientras veíamos que aquellas filas en la bajadica de la Trinidad no avanzaban, pues los adultos compraban además de petróleo para calentar el comedor, carbón a granel para las cocinas.

¿Quien quiere volver a los tiempos antiguos?


2.2.26

Desde EEUU se opina bien de España


Incluso desde los EEUU están publicando en sus mejores revistas que España está emergiendo rápidamente como la gran “batería verde” de Europa gracias a que más de la mitad de su electricidad ya procede de energías renovables y va camino de la neutralidad climática en 2050

Tendríamos que estar orgullosos de estos textos en la revista The Time, pero es verdad que somos tan especiales que no nos las creemos. Somos capaces enseguida de buscar motivaciones especiales. 

En el texto que vemos en un recorte arriba, se explica que España convierte su abundancia de viento y sol en un activo geopolítico y que en el centro de esta transición hay un ecosistema industrial sofisticado que conecta las viejas fuentes de energía (petróleo y gas) con las exigencias tecnológicas de un futuro descarbonizado.

Se menciona a diversas empresas clave que ha sabido reposicionarse, ampliando infraestructuras para carga rápida de vehículos eléctricos (uff) y distribución de combustibles ecológicos, haciendo tangible el cambio para el consumidor.

También se destaca el caso de Swiftair, una aerolínea española que, en un contexto de fuerte escrutinio sobre la huella de carbono de la aviación, se ha transformado en pionera de la sostenibilidad práctica mediante optimización de rutas con IA y monitorización del combustible en tiempo real para reducir minutos de vuelo y emisiones de CO₂ en rutas domésticas e internacionales.

La segunda parte se centra en empresas del sector agrícola, que actúan como arquitectas de un ecosistema alimentario más transparente y resiliente, diferenciándose por su apuesta intensa por la innovación.

El texto concluye que la posición de España en primera línea de los sectores de energía, transporte y agricultura no es solo cuestión de geografía, sino de sinergia industrial: desde la logística con IA hasta las innovaciones sostenibles, las empresas españolas demuestran que competitividad y cuidado del medio ambiente son dos caras de la misma moneda.

Con apoyo de una infraestructura digital robusta y proyectos pioneros de hidrógeno verde, España se presenta como modelo de una Europa autosuficiente y resiliente, que lidera una economía global donde se valora cada gota de agua y cada vatio de energía limpia.